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Escenarios originales del tráfico de esclavos

Durante mas de dos años Gerald Steven Pinedo estuvo viajando por Venezuela, Ecuador, Colombia y las islas del Caribe para investigar en bibliotecas y en los escenarios originales del tráfico de esclavos. En sus viajes el artista tuvo la dolorosa experiencia de constatar que en los paises latinoamericanos las gentes han olvidado sus propias raíces y no se consideran descendientes de los esclavos.

Pinedo ha estudiado y colecciona­do en su trabajo de investigación nu­merosos documentos, comprado her­ramientas y aparatos utilizados parallevar a seres humanos desde sus países de origen al eterno cautiverio. Con esta exposición ha creado un monumento conmemorativo de los millones de personas torturadas, secuestradas y privadas de sus dere­chos. Una loa para los que vivieron en la esclavitud y perdieron su vida, una vida sin libertad. Asi El barco de esclavos, poesia de Henrich Heine de 1854, ha encontrado una réplica visual póstuma.

A través de la práctica religiosa clandestina de los esclavos, muchos de los ritos y creencias se han man­tenido casi en su Forma original. Con la serie de cuadros en los que Gerald Steven Pinedo recoge y amplia los símbolos mágicos de diferentes divi­nidades, el artista documenta a la vez la fuerza espiritual, la voluntad y el deseo tenaces de vivir y la riqueza cultural de los que llegaron como forasteros subyugados, porque sus intensas creencias penetraron en la cultura de la clase social dominante. Con ello, las obras de Geraldo Steven Pinedo tienen significado en la actua­lidad, invitan a abordar la historia de la esclavitud, la "transculturación" (Fernando Ortiz), es decir, la fusión de elementos europeos y africanos en la cultura latinoamericana. Muchas comunidades culturales exis­tentes hoy en día son pruebas vivas de la importancia de las tradiciones africanas en América Central y del Sur.
Quizá el especial significado de la obra de Gerald Steven Pinedo resida en la referencia a esa fuerza inque­brantable de la herencia cultural que portaron consigo aquellos secuestra­dos y con ello la posibilidad de en­frentarse con plena conciencia de símismos con la historia de sus propios orígenes. Pinedo nació en Curaçao, en las Antillas Holandesas. Desde los seis años de edad vive en Europa. Fue educado por monjas católicas, estudió pintura y escultura en la ciu­dad holandesa de Groninga. Hoy vive y trabaja en Colonia, Alemania.