Aspectos históricos de la esclavitud

En la esclavitud se sustentaba eler bienestar de la Antigüedad. Egipto, Grecia y el Imperio Romano agrade­cen su importancia y poder al trabajo de un sinnúmero de personas despo­jadas de derechos que constituían como esclavos la base de la riqueza. Con el descubrimiento de América y la apropiación de la costa oeste de África en la Edad Moderna, se desar­rolló un intenso comercio europeo de esclavos.

Los traficantes de mercancía humana impulsaron en Gran Bretaña la fabricación de coloristas tejidos de algodón especialmente destinados al trueque, ofrecían licores de mala ca­lidad o sencillos rifles. Vendedores y cazadores de esclavos eran a menudo indígenas que, por ejemplo, vendían prisioneros de guerra de otras tribus a los traficantes de esclavos. Los suicidios eran cosa de todos los dias para librarse de la esclavitud y de ser llevado a otros países. La mayoría de los esclavos fue "exportada" desde el Congo, Zaire, Angola, Gabón, Zambia, Ghana y Nigeria a trayés de Europa a América. En 1713 la Corona Españo­la otorgó a los ingleses el monopolio para introducir anualmente unos 5.000 esclavos negros en el Nuevo Mundo, es decir, en las colonias españolas del continente americano. El 40 por ciento del transporte mun­dial de africanos se realizó a través de la ciudad portuaria británica de Liverpool en barcos construidos espe­cialmente para ello. Para impedir que estos seres desesperados pudie­ran defenderse se Ies ponían cadenas en pies. manos y cuello; sos caras se cubrían con máscaras metálicas. En las entrecubiertas de sóIo entre 60 y 90 cm. de altura los prisioneros queda­ban almacenados y en tupido hacina­miento, sujetos a barras de hierro.

Bueno es el caucho,
buena la pimienta,
trescientos sacos y barriles;
Tengo polvo de ero y marfil.
Mejor, la mercancia negra.
[...]
Libero de hierros a los muertos
y acostumbro a lanzar
temprano, al amanecer,
los cadáveres ai mar.

Poema de Heinrich Heine. Se conta­ba con la Muerte de muchos esclavos, la mercancía seguía siendo rentable a pesar de que casi la mitad moría por enfermedades, falta de agua y mala alimentación. El beneficio era sustan­cioso. Se calcula que entre 1550 y 1800 unos 60 millones de africanos fueron convertidos en esclavos.
Se les obligó a renunciar a su identidad, es decir, a su idioma, reli­gion y costumbres, y a asumir las de sus propietarios y del país adonde se les había trasladado secuestrados. En los países latinoamericanos muchos africanos tuvieron que abrazar la fe católica. Sus religiones, sus ritos sa­grados, los practicaban sólo en la clandestinidad. En 1865 Lincoln abolió la esclavitud en Estados Unidos, lo cual no significaría igualdad algu­na para la población de raza negra, ni jurídica ni social. Los herederos de los esclavos en Estados Unidos y en muchos países de América Latina siguen siendo los pobres, los priva­dos de derechos y los hambrientos. La actitud hacia sus descendientes se muestra en discriminación racial y apartheid, en la intolerancia hacia seres humanos con un color de piel distinto.